La llama de una vela

La muerte, desde el mismo momento en que tuve conciencia que significaba la no existencia, y eso sucedió cuando tenía unos 8 años, siempre me ha impresionado…. supongo, que igual que a muchos. Y no es miedo a la muerte, que es otra cosa, sino miedo a dejar cosas inconclusas, miedo a no tener a mi lado a mis seres queridos, miedo a no ver, a no tocar, a no oír nunca más.

Muchas son las teorías que se plantean sobre la muerte y una gran mayoría habla de vida después de la vida o sería más indicado decir vida después de la muerte, otros de reencarnación, ya sea en otras personas u otros niveles de energía no comprensibles para los mortales; hay quienes creen que la muerte nos traslada a un submundo paralelo, extraterrestre, donde convivimos con seres de luz, muchos creen en el paraíso, en el infierno, en que nos conseguiremos con nuestros seres queridos y amigos ya fallecidos……..pero ¿y si nada de esto es así?

Yo creo en el principio de la conservación de la energía, que reza : “la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”, entonces… ¿no cabe la posibilidad de que nuestra vida sea como la luz de una vela, que al apagarse, solo deja de transformar su cuerpo en calor y la última llamarada se convierte en humo? ¿Acaso no es posible que al morir, sólo dejamos de existir y nuestra alma es convertida solo en energía disipada al aire?, porque claro está, nuestro cuerpo se corrompe y se transforma en sustancias descompuestas por bacterias. A veces pienso que todas esas teorías respecto a vida eterna o vida después de la muerte son inventos del hombre a través de la historia, para lograr mantener, durante toda la vida, el ánimo de vivir, la posibilidad de reconfortarse luego de las tragedias, la estabilidad de la fe en diversas religiones, y transitar este mundo con la esperanza de lo que habrá después. Y es que somos parte de la naturaleza, y las demás cosas en la naturaleza tienen un patrón de existencia. Todo lo que se crea es a consecuencia de la transformación de otras cosas, de uno o varios procesos pero en un mismo plano. ¿Por qué ha de ser el Ser Humano la excepción?

Pienso que si llegáramos a descubrir que al morir habrá sido todo para nosotros, sin segundas oportunidades, probablemente nos decepcionaría, nos desconcertaría, nos deprimiría, pero también, sería una justa causa para hacer de nuestra vida un real acontecimiento, hacer lo posible por exprimir cada día al máximo, ayudar a tu prójimo en cada momento que se diera la oportunidad, no dejar de agradecer cada mañana al despertar. A menudo, sucede que al morir un ser querido, duele mucho porque siempre quedan cosas sin decir, por los momentos no vividos con ese ser, los cuales dejábamos pasar cuando estaba en vida, por las caricias y abrazos que faltaron, pues en vida, siempre pensamos que habrá tiempo de ello. Pero aún así, siempre existía la esperanza de que algún día, a pesar del dolor, el reencuentro vendría.

Yo, abrigo la esperanza de “vivir” más allá de la muerte. Siento que es mucho lo que me falta por vivir y me faltarán aún muchos años más para sentirme realmente satisfecho, pero no cierro mis ojos y trato a la vez, de vivir como si mi vida no trascendiera luego de la muerte en el plano físico, porque sé que puedo trascender cuando ahora, mientras vivo, cuido de mis hijas y les brindo el mayor amor que puedo y las preparo para que puedan dar amor y cuidar de sí mismas, cuando hago lo posible por influir positivamente en la vida de otros aunque nunca me lo agradezcan, cuando a pesar de lo que pase, veo el lado positivo a las cosas. Creo que esa es la única forma de vivir después de la muerte.

V. Rodríguez.

junio 4th, 2015 at 10:51 pm
2 Responses to “El Último Chance”
  1. 1
    Ivette Says:

    La gran angustia del ser humano, la muerte, la nada, porque no sabemos que hay después, porque nadie que ha muerto, regresa para decirnos, por eso, se deja de existir, porque no hay ojos que miren, para narrarlo. Sin embargo, pienso igual que tu, somos energía, la consciencia, la mente, es energía. También, al reproducirnos, nos inmortalizamos, dejamos nuestros genes, carga genética en nuestros hijos, y ellos así mismo lo trasmitirán… somos inmortales, desde ese punto de vista.

  2. 2
    admin Says:

    Gracias Ivette por escribir, no puedo asegurarlo..pero creo es así. Nuestra inmortalidad son nuestros hij@s.