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Como bien es tradicional, en este época del año un montón de gente, sobre todo en sitios de trabajo, comienzan a jugar Amigo Secreto. Mucha gente tiene un morboso gusto por seguirlo jugando a pesar que el año pasado, a mediados de diciembre juró no jugar más pues se cansó de regalar chocolates y a él o ella sólo le dieron una mísera chupeta bom bom bum; o recuerdas el tremendo regalo final que diste y quien te tocaba a ti no vino ese día o compró algo a última hora donde “los chinos”. Ahora, ¿Qué anormalidad psicológica es la que nos hace olvidar el juego anterior y querer volverlo a jugar? ¿Será cultivar la esperanza que algún año te toque la chic@ que te gusta tanto y que de valor agregado, te regalará frascos de Nutella, tendrá los mejores detalles contigo y no dejará un sólo día de dejarte un regalo en la “Caja de los Regalos“.

Por cierto, que mala idea esa “Caja de los Regalos”, no se imaginan cuántas veces les regalaron algo y se lo comió alguien que ni jugaba, pero como la vaina es secreta, el que te lo dió no sabe si lo recibiste y quien debía recibirlo no sabe que se lo enviaron y piensa que nunca le regalaron. Y es que yo creo que lo divertido del “Amigo Secreto” es para quien no lo juega, es para quien trolea a quienes lo juegan o que sirven de “mensajeros”.

Sin embargo, es hora de acabar con esta infame tradición y reinventar esta actividad llamándola por un nombre más adecuado a lo que verdaderamente pasa.
Este juego debería renombrarse “El Enemigo Descubierto” (debo darle crédito a mi esposa por el nombre).

Analicemos y hagámosle justicia con los que pasa normalmente:

  • Los jugadores nunca están conformes y hacen elucubraciones sobre quien le tocó, y sobre lo pichirre y tacaño que es.
  • La mayoría de las veces quien gusta de hacer bonitos regalos le toca recibir de su némesis.
  • Muchos que solían ser amigos terminan odiándose o con rencillas al enterarse los malos amigos secretos que fueron.
  • El día final nadarán dentro de un mar de hipocresía buscando no morir ahogados pues aunque la cara dirá una cosa, todo será aplausos y risas.

Ahora pensemos, no sería más divertido que el juego fuese así:

  • En vez de detalles y dulces ¿por qué no dejarle cosas desagradables a quien tu quieras dejando fluir tu sinceridad hacia quien no te cae bien o quien te ha jodido todo el año? Incluso valdrían cosas de la “Casa del truco” si es que existe esa vaina aún. Tengan la certeza que todos se esmerarían es meter su regalo en la famosa “Caja de Regalos”, y lo mejor, nadie se robaría nada.
  • Nadie se quejaría de su regalo pues es probable que le sirva para usarlo y dárselo a su propio enemigo descubierto.
  • Si alguien se atreve a regalar algo bonito es deber del resto de acusarlo y nombrarlo “Paju@ de la semana” y todos los “obsequios infames de esa semana” serán para esa persona.
  • Lo mejor es para la reunión final: Se haría fuera del ámbito del trabajo y cada quien podrá escoger a su enemigo descubierto y descargarlo sin piedad durante 5 minutos, diciéndole lo mgv que fue durante todo el año, lo arrastrado y JB en que se convirtió. Incluso es permitido hacer un grupo de enemigos y ponerlos en frente para decirles todas esas cosas y otras que nuestro subconsciente e insconciente han querido decir pero que nuestro consciente, frustrado total, se ha encargado de aguantarse.

Al final, al igual que en el juego original, saldríamos arrechos unos con otros……pero la catarsis con el juego nuevo sería nivel DIOS.

Víctor Rodríguez
Creativo – Diseñador Gráfico
noviembre 23rd, 2015 at 11:55 pm